… de morderse las uñas

Morderse las uñas

De pequeña, yo me mordía las uñas. Papá³ también se las muerde, así que no es de extrañar que el Mayor también lo haga. Así que, desde mi experiencia como exmordedora y madre de uno que se las muerde, he pensado hablar hoy de eso de morderse las uñas.

Dicen mis padres que yo empecé a morderme las uñas al empezar el cole. Justo a esa edad comenzó también el Mayor. Por mi parte, fueron muchos los intentos de dejar de hacerlo. Hasta probé a darme ese líquido que sabía a rayos. Pero ni el mal sabor consiguió detener esta manía mía. Lo conseguí cuando empecé el instituto.

Yo quería pintarme las uñas, pero no podía hacerlo si seguía mordisqueándomelas. Así que, con mucha fuerza de voluntad, conseguí dejar de mordérmelas. Y empecé a pintármelas. Usaba colores extravagantes y solo los fines de semana. Supongo que fue algo así como mi manera de rebelarme en mi adolescencia, pues el resto de mis amigas no se las pintaban o lo hacían de negro. Yo me las pintaba de amarillo, azul, verde, naranja… Ahora estos colores son fáciles de encontrar, pero en los años 90 era complicado y eran lacas de uñas bastante malas.

El Mayor tiene esa manía, heredada de su padre y de mí, supongo. No le gusta pintarse las uñas, así que no creo que tenga esa motivación para dejar de hacerlo. Y muchas veces acaba con heriditas en los dedos, como me pasaba a mí.

Como a mí no me sirvió nada de lo que probé, tampoco quiero presionar al Mayor. Sé que dejará de hacerlo cuando él se lo proponga. Si es que algún día quiere. Porque ahí tienes a Papá³ que sigue mordiéndose las uñas a sus treinta y tantos.

CONTRAS:

  1. Hay cosas que, como me pasaba a mí en su momento, al Mayor le resultan más complicadas de hacer: pelar una mandarina o rascarse. Bueno, esto último creo que lo usa de excusa para que yo le acaricie y le haga mimitos, jejeje…

  2. Soy consciente de toda la porquería que puede llevarse a la boca al morderse las uñas. Así que le insisto mucho en que se lave las manos.

  3. Sus hermanos le han copiado. El Mediano también empezó a morderse las uñas y el Peque les ha seguido. Curiosamente, no se las muerden tanto como el Mayor y a veces les tengo que cortar las uñas de las manos también.

PROS:

  1. Cuando yo dejé de morderme las uñas, fue cosa mía. De nada sirvieron los años que mis padres pasaron intentando que no me las mordiese. Así que, mientras espero que al Mayor le pase algo similar, yo intento no darle mucha importancia ni ponerme pesada con él por morderse las uñas.

¿Conoces a algún niño que se muerda las uñas? ¿Te las mordías tú?


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3 Comments

  1. Yo no recuerdo por qué dejé de mordermelas. Creo que las cambié durante un tiempo por pobres y castigadísimos bolis. El caso era roer algo. Buuuf que manía más mala. Espero que el mayor lo deje pronto.

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  2. Por aquí también nos las mordemos los dos. Imagino que tarde o temprano el peque se las morderá también. Yo también he probado de todo: líquido de sabor asqueroso, pintauñas de purpurina…sólo conseguía acostumbrarme al sabor o acabar con la boca llena de purpurina…sólo lo conseguí antes de la boda, ni tiempo para mordemelas tenía…después recaí y hasta hoy…

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  3. pues yo también lo hacía, y no me servía de nada un producto que había.. al final fue un poco como tú, fuerza de voluntad, ¡y esmalte! verlas bonitas es lo que me funciona.. y hablo en presente, porque como me descuide y tenga un mal día, a veces mordisqueo… 🙂

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