… de no querer tener perro

No querer tener perro

En casa no tenemos perro. Papá³ y yo no queremos perro. ¿Somos raros? Tal vez. Por supuesto, nuestros Trastos sí que quieren una mascota, están deseando tener un perrito. Pero yo, que siempre dije de pequeña que de mayor tendría un perro en mi casa, resulta que ahora no quiero. Y me pregunto: ¿tan raro es no querer tener perro?

Sé que Papá³ tuvo perro cuando era pequeño en su casa. Y en la mía tuvimos como tres. No a la vez, sino uno detrás de otro. El último fue por mi culpa. Recuerdo todo lo que insistí y rogué a mis padres para poder tener ese perrito. Y al final, lo conseguí. Es el de la foto. Tendría yo como 12 años y me encargaba de sacarlo a pasear, bañarlo y llevarlo al veterinario, ¡hasta le enseñé a dar la patita! Y así fue hasta un par de años antes de que se muriera. Cómo le lloramos a aquel perrillo. Era como si se nos hubiera muerto un familiar. Así de grande fue nuestra pena.

Pero ahora que soy adulta, con casa propia y tres Trastos pequeños pululando por casa, la verdad es que no me veo con perro. De nuevo sé que tendría que ser yo (o Papá³) quien tuviera que encargarse de dar de comer al perro, sacarlo a pasear y llevarlo al veterinario. Ninguno de mis hijos tiene ahora mismo edad para eso. Estoy convencida de que al principio se pelearían por sacarlo al parque y, después de un tiempo, las discusiones vendrían por ver quién no lo saca. Más discusiones no, por favor.

Soy consciente de todos los beneficios de tener una mascota en casa para los peques, pero también sé cómo se pone la casa. Primero hay que educar al perro para que no vaya haciendo sus necesidades por la casa y para que no crea que puede subirse a las camas (cosa que no me gustó nunca). Y luego están los llamados “besos de perro”. No, me vas a perdonar, pero eso son lametones de perro. Y yo prefiero que no me lama ningún cánido con la lengua que se lava el culo. Ni siquiera dejaba que mi perro lo hiciera. Me daba asco. Y me lo sigue dando. Por eso no dejo que me lama ningún perro ni a mis hijos, por mucho que su dueño se empeñe en que son “besos de perro”.

Ahora mismo, con tres niños en casa, el perro sería como un niño más. Y ahora no me veo con fuerzas de tener un cuarto. Es una opción muy personal, lo sé. Pero al menos Papá³ la comparte conmigo y ambos podemos hacer frente a nuestros hijos cuando se ponen pesados con el tema.

CONTRAS:

  1. Quizás les esté privando a mis hijos de todo lo bueno de tener una mascota, pero yo gano en salud mental. Y creo que tener una madre mentalmente equilibrada también es algo bueno para los peques 😉

  2. Sé que, por ahora, mis hijos no disfrutan de tener una mascota. Bueno, o no, porque en casa tenemos peces. Sí, ya sé que no es lo mismo.

PROS:

  1. Tanta lata di con lo de tener perro la última vez, que mi madre a veces amenaza con regalarnos uno. Espero que jamás la cumpla porque, por el momento, no le veo más que inconvenientes. Creo que ella lo sabe y por eso aún no se ha presentado con el perrito.

  2. Como en todo lo que se trata de los hijos, no diré “de este agua no beberé”. No descarto que, cuando el Mayor tenga unos años más, Papá³ y yo acabemos sucumbiendo a sus súplicas y nos veamos con un perrito en casa. Pero, de momento, en casa no queremos tener perro.

¿Tienes una mascota en casa? ¿Qué tal te las apañas con ella y con tu peque?


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6 thoughts on “… de no querer tener perro

  1. Jajajja. Estoy parecida a ti. La semana pasada una amiga nos dejó su perrina de un año para cuidarla que se iba fuera. Y mis peques están como locos con que quieren uno. Pero en mini piso y q ellos aún no pueden encargarse estamos aplazando el momento. Ahora que a mí me encantan así q en algún momento seguro q llega

  2. Y otro contra es cuando tengas fuera. Que haces con el perrin?? Acarrea muchas responsabilidades y yo no estoy preparada para ellas y mis monstruitos aún menos

    1. Ese sí es un gran contra. O te vas de vacaciones a algún apartamento, hotel o casa de un familiar o amigo donde te lo puedas llevar, o tienes que dejárselo a alguien de confianza. Y, si ninguna de las dos opciones es posible, las vacaciones se convierten en un quebradero de cabeza…

    1. Nosotros el gato lo tenemos descartadísimo porque a Papá³ no le gustan nada. Así que solo nos quedaría el perro, pero como dices tú, con nuestros tres soles ya tenemos bastante 😉
      ¡Besotes!

¿Tienes algún contra o pro más? ¡Cuéntamelo! :)

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