… de los muñecos de apego

Muñecos de apego

Por experiencia propia, tal como me ocurre en el caso de los chupetes, puedo asegurar que dos de cada tres niños tienen muñecos de apego. O, lo que es lo mismo, el Mediano y el Peque tienen cada uno su propio muñeco de apego desde bien pequeños, mientras que al Mayor nunca le ha dado por ahí.

Quizás tenga algo que ver el hecho de que el Mayor sí tuvo chupete pero sus hermanos no. Ojo, porque a ellos les dio la gana, que ni Papá³ ni yo obligamos ni quitamos chupetes. Se puede decir que ellos decidieron tanto en el caso de los chupetes como en el de los muñecos de apego.

El Mediano no se despega de su Kiconico, sí, el simpático osito de Imaginarium. Se lo regalaron en su primer cumpleaños y no fue al azar. Como tenía (y tiene) la piel atópica, nos recomendaron que todo fuera de algodón. Hasta sus peluches. Y fue su tía quien lo encontró. Aunque desde hace unos años Imaginarium ya no los hace de algodón, sino de poliéster. Una verdadera lástima, de verdad te lo digo.

Y es que el Mediano, de tanto abrazarlo, dormir con él y llevárselo por toda la casa… ha acabado con él. La tela se cae a pedazos y ya he perdido la cuenta de cuántas veces se lo hemos remendado mi abuela, mi madre y yo. Y así se le puede ver el relleno al pobre osito. Una maya finísima impide que quede reducido a jirones.

Como te decía, no hemos podido reemplazarlo por otro igual porque ya no los venden de algodón. Le compramos uno de los nuevos, de poliéster, pero el Mediano no lo quiere igual. No le culpo. Así que mi madre le hizo una funda para preservarlo y le bordó la cara de Kiconico. Y así el Mediano puede continuar teniendo a su incansable (aunque algo maltrecho) compañero de aventuras.

El Peque, por su parte, tiene un pequeño perrito azul y verde con un cascabel en su interior. Para él es muy especial, pero para mí también. Como el Peque nació antes de tiempo, me fui al hospital sin nada preparado. No tenía bolsa ni siquiera un muñequito comprado especialmente para él que no fuera herencia de sus hermanos. El día que vino al mundo, mi tía se presentó con el muñeco. No te imaginas cuánto se lo agradezco. Y, desde aquel día, el Peque tampoco se separa de su perrito.

Ni el Mediano ni el Peque quieren otros muñecos. A ver, pueden dormir o jugar con otros peluches, sí, pero sus muñecos de apego deben estar con ellos sí o sí. He conseguido que no los saquen de casa porque, como un día se pierdan (o se rompan) aquí va a ser como el fin del mundo por lo menos.

¿Exagerada? ¡Para nada! Si los muñecos se están lavando o secando, mis Trastos no paran de preguntar por ellos. Pero si los tengo que lavar cuando no están porque si no, no hay manera de que me dejen meterlos en la lavadora. Alguna vez se nos han olvidado en casa de una abuela (se los llevaban para poder dormir la siesta) y hemos tenido que dar media vuelta solo para recogerlos. Y, como el Peque se acueste sin su perrito (porque no sabemos en qué rincón de la casa ha ido a parar), te puedo asegurar que se levanta a media noche y viene a despertarme a mí porque echa mucho de menos a su muñeco.

CONTRAS:

  1. Por todo ello, la hora de irse a la cama pasa irremediablemente por los muñecos de apego. Si alguna noche no aparece alguno de ellos, los cinco miembros de esta familia se ponen a rebuscar por los más inverosímiles lugares para dar con el muñeco perdido. Créeme, es mejor opción que ser despertada de madrugada por un niño que quiere su muñeco de apego.

  2. Si vamos de vacaciones, adivina qué no puede faltar en la maleta. Es mejor que se me olvide la ropa interior que los muñecos de mis hijos. Y, claro, todo lo va, tiene que volver. Una vez más prefiero que se me olvide mi DNI que los dichosos peluches. Así te lo digo.

  3. Me da miedo pensar que podemos perder uno de sus muñecos. Tanto es así que siempre estoy buscando el perrito del Peque en las tiendas. El día que encuentre uno igual, te aseguro que lo compraré. Y si siguieran vendiendo al Kiconico de algodón, también te digo que ya lo habría comprado. Por si las moscas.

PROS:

  1. Aunque el Mediano tiene seis años, sigue con su muñeco de apego. Y te aseguro que no seremos nosotros quien se lo quitemos, tenga la edad que tenga. No, no me parece demasiado mayor para dormir con su osito. Tanto él como el Peque dormirán con sus muñecos de apego hasta que ellos quieran.

  2. Para mí, es muy tierno ir a su habitación antes de acostarme y verles en sus camas, dormidos plácidamente y abrazando a sus respectivos muñecos. Los mismos que tenían cuando eran bebés.

  3. Es increíble ver que, aunque cada día son más mayores, cuando tienen sueño o están malitos, siguen pidiendo sus muñecos como cuando eran más pequeños.

  4. Creo que, en cierta manera, sus muñecos de apego son también los míos. Es lo único que les queda al Mediano y al Peque de cuando eran bebés. Llegará un día en el que ellos mismos dejen de lado a sus peluches y, ese mismo día, te puedo asegurar que a mí me dará muchísima pena.

¿Tu peque también tiene un muñeco de apego? ¿Lo ha (casi) perdido alguna vez?


¿Te apuntas al boletín mensual?

Recibe un resumen de las entradas y ¡un regalo cada mes!

11 thoughts on “… de los muñecos de apego

  1. Tienes toda la razón. El asunto tiene sus ventajas y desventajas.

    Yo les dejo tenerlo porque sienten la necesidad y les facilita dormirse.

    Yo tampoco se lo quitaré tengan la edad que tengan, de manera natural ellos mismos dejarán de quererlos cuando sea el momento.

    1. La verdad es que los muñecos de apego no son nada malo, así que para mí no hay edad para retirarlos. Creo que deben ser los propios peques quienes decidan porque no les veo yo grandullones y durmiendo con los muñecos 😉

  2. Mi bichilla no le tiene apego a nada material. Creo que sólo echaría en falta su tetis, pero ni ha usado chupete, su muñeco favorito cambia cada pocas semanas, por lo que nunca es un trauma dejarlo olvidado cuando salimos de casa. Por un lado, creo que es más cómodo porque no nos llevamos disgustos con los olvidos ni en el momento de tener que retirárselo. Pero por otro ¡a veces me gustaría descansar un poquito! Y compartir faena con otro objeto que no perteneciera a mi cuerpo.

    1. ¿Cómo que no le tiene apego a nada? ¡A tu teta! 😀 El Mayor no ha tenido muñecos de apego y nadie me quita la idea de la cabeza de que es por el chupete. A lo mejor es lo que le pasa a tu Bichilla, pero con algo más natural 😉
      Lo de olvidar o perder el muñeco de apego es un rollo, en serio. Al menos al Mayor le daba igual un chupete u otro, pero a los otros dos no se les puede dar otro muñeco… Un rollo, es el peor contra…

  3. Bufff, suscribo punto a punto lo que has puesto! El mayor no tuvo nunca chupete y es una verdadera obsesión por su muñeco de apego, Sito. Las hemos tenido buenas con él! Está totalmente prohibido sacarlo de casa excepto en viajes, que ya lo hemos perdido un par de veces y milagrosamente lo hemos encontrado, pero un día casi ponemos carteles por el parque! Jajajaj! Lo encontramos al día siguiente porque unos padres lo vieron en el parque y se lo llevaron a casa, que su hijo también tenía muñeco de apego y sabían a lo que nos enfrentábamos… El milagro fue que al día siguiente nos oyesen preguntar por el osito! Esa noche que paso fuera fue un horror!!!!
    El pequeño de momento no tiene ninguno, pero sí usa chupete.

    1. Yo estoy convencida de que si un día perdemos alguno de los muñecos de apego no lo volveríamos a encontrar. Ojalá me equivoque, pero no lo comprobaré a propósito, jejeje…
      Menuda suerte la vuestra, ¡encontrarlo al día siguiente!
      Para mí que el chupete les funciona como muñeco de apego. Tras leer vuestros comentarios estoy cada vez más convencida 🙂
      Por cierto, nuestros muñecos tampoco salen de casa salvo viajes, por si las moscas, jejejeje

  4. Porfavor alguien podria decirme como puedo encomtrar la almohada que sale en la imagen azul con la carita de un osito dibujada? Gracias

    1. Hola, Begoña. Lo que estás buscando no es una almohada. Es el osito de Imaginarium con una funda que le hizo mi madre porque el pobre, de tanto llevarlo de un lado para otro el Mediano, estaba que se caía literalmente a pedazos. Pero es un muñeco que tenía desde pequeño y no quería deshacerse de él. Así que le pusimos una fundita con un trozo de tela. Mi madre le cosió la cara con los ojos y demás.

      1. Muchisimas gracias! Me has dado una idea genial y con todo mi cariño se lo he hecho a mi peque para dormir!
        Gracias!!! Tu madre es un artista!

¿Tienes algún contra o pro más? ¡Cuéntamelo! :)

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.