… de la copa menstrual

Copa menstrual

Pues eso, que hoy os voy a hablar de la copa menstrual, también conocida como copa de Venus. Si os digo dónde oí hablar de ella por primera vez lo mismo me miráis mal. Me da igual, os lo contaré de todas maneras 😉

Fue en un tuppersex, el único al que he ido en mi vida, en casa de una amiga. El Peque aún tomaba pecho a demanda, así que ahí me planté: unas cuantas chicas, un tuppersex, mi bebé y yo. ¡Toma! La chica que traía los artículos erótico-festivos nos contó que aquello de la copa menstrual era una maravilla, que se podía tener puesta hasta 12 horas seguidas, que evitaba la enfermedad de los tampones, que era compatible con cualquier tipo de flujo (poco o abundante) y que no daba alergia. La vendía por 40 €. ¡Uf! Si hubiera costado menos, casi seguro que me la habría traído a casa, pero 40 € era mucho dinero sólo para probar si a mí me vendría bien.

Mis reglas siempre habían durado unos 7 u 8 días, pero me bastaba con los tampones catalogados como normales. Hasta que nació el Mayor y me volvió la menstruación tras meses en los que no la eché de menos. Volvió con muy mala leche. De buenas a primeras empecé a usar tampones súper. El flujo empezó a ser más abundante. Cuando recuperé la regla tras la lactancia del Peque, tenía que usar tampones súper plus y una compresa súper con alas. Todo me duraba apenas dos horas. Los primeros días del ciclo yo era como un grifo abierto.

Así que, como supondréis, el hecho de oír que había algo que aguantaba más que un tampón y una compresa de las grandes me hizo investigar. Gracias, san Google. Resulta que la copa menstrual existe desde hace ya mucho tiempo, pero es poco conocida. La razón que más cala es que una copa puede servirte unos diez años y, claro, fabricantes de tampones y compresas no están por la labor de dejar que se conozca.

El caso es que una de las cosas que leí acerca de la copa menstrual es que viene muy bien para aquellas mujeres con candidiasis o picores vaginales. Desde hacía unos diez años, éste era mi caso. Leí que había mujeres a las que les había desaparecido al empezar a usar la copa. Fue leer esto y abrir los ojos como platos. Sólo por esta afirmación merecía la pena probarla. Esto se debe, al parecer, a que un tampón absorbe la sangre menstrual, sí, pero también el flujo vaginal normal, resecando la zona. Este flujo es una protección natural del cuerpo, al no estar, proliferan los hongos y demás bacterias que dan lugar a la candidiasis y picores.

El golpe de gracia me lo dio una tienda de lactancia a la que sigo en Twitter, Siénteme. La podéis ver a la izquierda, en Marcas amigas. Por cierto, hago un inciso aquí para explicar que ninguna de las marcas que ahí aparecen me ha pagado por su publicidad. Están ahí porque yo considero que tienen algo bueno que ofrecer.

Retomo el relato. A principios de año, Siénteme sacó una oferta en la que los gastos de envío eran gratuitos. Así que podía obtener la copa menstrual por el mismo precio que costaba en la tienda, apenas unos 25 €. Así que pedí una de mi talla (sí, hay tallas según tu edad, si has tenido partos o no, y según si han sido partos vaginales o por cesárea).

Empecé a usarla en febrero. Al principio aquello me resultó complicado, pero había leído que lo normal para habituarse a la copa y usarla correctamente son dos o tres meses. Así que no desesperé y, efectivamente, para abril o mayo ya la usaba con normalidad. Y me encantó.

En mi caso personal, ojo, el mío, que habrá quien tenga otra opinión, resultó que los primeros días del ciclo manchaba un poco aunque la llevaba bien puesta. Pregunté en la tienda y me dijeron que, al haber comprado la talla más grande (tengo más de 30 años, con tres embarazos y dos partos vaginales), posiblemente se debía a un suelo pélvico débil. Decidí ponerme más en serio con los ejercicios de Kegel y los ejercitadores. Al mes siguiente noté mejoría en este aspecto. Aún tengo leves pérdidas cuando voy al baño, pero me apaño con un protegeslip. Confío en que cuando mi suelo pélvico esté recuperado, esto ya no me pasará. A partir del tercer o cuarto día del ciclo, cuando mi flujo es menos abundante, ya no hay pérdidas. Durante los días en los que tengo un flujo muy abundante, tengo que cambiar la copa cada cuatro o seis horas (antes cada dos); después la cambio cada 10 o 12 horas. He ganado en calidad de vida.

¿Cómo se pone la copa menstrual? Bueno, podéis ver un montón de vídeos al respecto en YouTube. Lo normal es doblar la copa en forma de U o doblando sólo una parte, quedando como una L. Ésta última es la forma que a mí me viene mejor. Se introduce en la vagina y se empuja para dentro. Una vez ahí, noto cómo la copa se abre, haciendo el vacío. La copa no debe molestar, pero sí notarla con los dedos si tocas por los labios de la vagina. Si tiras del extremo y notas resistencia es que la has puesto correctamente.

Copa menstrual

CONTRAS:

  1. Los primeros días y los primeros ciclos, aquello de ponerla y sacarla es un lío. Recuerdo que yo lo pasé fatal la primera vez que intenté ponerme un tampón. Pues con la copa igual. Al principio se hace cuesta arriba, pero luego coges soltura y seguridad. Yo lo que hacía era ponérmela y quitármela en el bidé del baño.

  2. Es recomendable enjuagarla al extraerla y antes de volverla a introducir, pero no es indispensable. Alguna vez he salido fuera de casa y me ha tocado cambiármela en un baño público. La saqué, la vacié, la limpié un poco con un pañuelo de papel y la volví a introducir.

  3. Para que dure el máximo tiempo posible, necesita unos cuidados mínimos. Yo lo que hago es lavarla bien con el jabón íntimo que suelo usar un par de veces durante el ciclo y también al terminar éste. Luego la guardo en su bolsita y, cuando empiezo el siguiente ciclo, la hiervo antes de ponérmela, tal como se indica en el prospecto que la acompaña.

PROS:

  1. Aunque los primeros días de mi ciclo no puedo dejármela puesta 12 horas, es un gran cambio a mejor pasar de ir al baño a cambiarme el tampón y la compresa (ambos ya llenos) a ir cada cuatro horas, vaciar la copa y volvérmela a poner.

  2. Uno de mis miedos era si, al usarla por la noche, aquello se derramaría y mancharía. Visualizadlo: ¿qué pasa si tenéis una copa llena de vino y la tumbáis? Que se derrama el vino, ¿no? Bueno, pues esa era la imagen mental que yo tenía. Y no, no ocurre nada de esto. La uso para dormir y no ha habido manchas.

  3. Olvidaos de olores. Os puedo asegurar que no huele. Me he dado cuenta, gracias a la copa menstrual, que lo que huele son los tampones y compresas, no la sangre de la menstruación.

  4. Olvidaos también de comprar tampones y compresas. Aunque yo tengo alguno por casa, por si la moscas (imaginaos que me venga la regla estando fuera, pues me pongo un tampón hasta llegar a casa y hervir y usar la copa), la verdad es que paso los ciclos sólo con la copa y un protegeslip.

  5. La copa se puede usar desde el primer día del ciclo hasta el último. No es como los tampones que hay que cambiar de tamaño según sea de abundante el ciclo. Incluso esos días al final, en los que no sabes si ponerte un tampón, una compresa o un protegeslip; puedes usar la copa.

  6. No reseca la vagina porque no absorbe el flujo vaginal, simplemente recoge la menstruación. Adiós picores y adiós lubricantes si los usáis. Yo dejé de tener picores prácticamente desde el momento en el que empecé a usar la copa.

  7. Como la menstruación no llega a tocar el aire, realmente me llego a olvidar de que estoy con la regla. Hay días, sobre todo al final del ciclo, que tengo que ponerme una alarma en el móvil para recordar que ya han pasado las 12 horas recomendables y toca vaciar la copa.

  8. Como un tampón, se puede realizar cualquier actividad física con ella (salvo relaciones sexuales, obvio). ¿Os he dicho ya que la chica del tuppersex era militar? Bueno, pues si a ella le sirve, imagínate a mí 😉

Si os ha picado la curiosidad, investigad por Internet. Hay muchas marcas de copas menstruales. La mía es Naturcup, pero porque es la que vende Siénteme. Preguntad en la tienda donde os decidáis a comprarla y dejad que os resuelvan las posibles dudas. Preguntad incluso a vuestro ginecólogo. Luego os pasáis por aquí y me contáis vuestros pros (que seguro que habrá muchos) y vuestros contras… si es que encontráis alguno ;).

NOTA
Esta entrada está basada en mi experiencia personal, que no tiene por qué ser igual a la tuya o a la de otra mujer.
Puedes encontrar más información sobre la copa menstrual en los siguientes enlaces:
– Siénteme:
– Matrona online

20 thoughts on “… de la copa menstrual

  1. Yo estoy muy convencida y animarla para probarla cuando me vuelva la señora de rojo (que aún brilla por su fabulosa ausencia con esto de la lactancia). Por cierto ¡me he partido con la comparación con la copa de vino! Mujer, qué cosas tienes.

  2. Todas las que la usan hablan maravillas así que habrá que probarla. 😉 Sobretodo me convence la comodidad y el ahorro, que en estos días es importante. jajaja

    1. El ahorro es importante, claro que sí, pero sobre todo es la comodidad. Te la pones y estás un montón de horas sin preocuparte. Lo del ahorro viene después y es un plus 😉
      Besotes.

    1. Antes de probarla, yo sentía curiosidad, ni a favor ni en contra, la verdad. Pero desde que la uso soy gran defensora. Respetando los cuidados mínimos es una auténtica maravilla por comodidad, por ahorro y por todo.
      Ya me contarás cuanto te animes a probarla 😉
      ¡Besotes!

  3. Me encanta escuchar experiencias positivas. A mí también me va fenomenal y no dejo de recomendarla.
    Escribí sobre ella en mi blog, y hace un par de días sobre la candidiasis.

  4. Me ha encantado tu entrada! Yo la descubrí después de mi primer embarazo, y también le dediqué una entrada con mis alabanzas 😉 El caso es que tras mi segundo parto vaginal, y el regreso de la regla (llevo sólo cuatro), había notado que tenía pérdidas los dos primeros días, y no había pensado en que podría deberse a no tener todavía el suelo pélvico en perfectas condiciones… Me has recordado que tengo mis bolas chicas muy olvidadas, así que a partir de mañana toca quitarles el polvo 🙂
    Por cierto, lo de la desaparición de la candidiasis vaginal de repitición en mi caso también fue brutal… Fue dejar de usar tampones y pasarme a la copa, e inmediantamente desaparecer, una maravilla!
    Un besote muy gordo!

  5. Muy de acuerdo en todo. dos puntualizaciones:
    Muchos gines es posible que no la conozcan. Yo trabajaba en una planta de ginecología hace unos 9 años, y un día le descubrí la existencia de la copa a una ginecóloga, que no conocía su existencia. Meses despúes me lo agradeció. Había llegado una mujer a urgencias que no era capaz de quitarsela ( que hay que ser torpe…)y ella (la gine) se sintio segura, y se la quitó tranquilamente, ya que sabia lo que era por nuestra conversación.

    Y en cuanto a que no se pueden tener relaciones sexuales con ella… Una amiga nos confesó (entre carcajadas, imaginad) que no se habia acordado de que la llevaba hasta que llevaban un buen rato haciendolo ( el sexo) se lo dijo a su chico, y él dijo que no le había molestado.
    Misterios de la vagina, lo llamamos.

    1. Mari, tienes mucha razón. Hace tiempo que escribí esta entrada y, desde entonces, he comprobado que muchos ginecólogos/as no la conocen, lo que es una pena.
      Lo de las relaciones sexuales con ella puesta, bueno… Creo que Papá³ y yo sí la notaríamos, ¡al menos yo! Jajaja… Misterios de la vagina, cierto 😉

¿Tienes algún contra o pro más? ¡Cuéntamelo! :)