… del vaso antigoteo

Vaso antigoteo

Un vaso anti… ¿qué? Goteo. Antigoteo. Vamos, un vaso que puedes poner boca abajo y que no derrama ni gota. Para mí, es otro de los imprescindibles cuando los niños dejan el biberón para tomar agua. Quizás el nombre no os suene, pero si lo veis, seguro que lo reconocéis.

Se supone que es un utensilio de transición entre el biberón y un vaso normal. Algunos traen hasta asas para que al bebé-ya-no-tan-bebé le resulte más fácil y cómodo cogerlo y llevárselo a la boca. Se supone también que, una vez que aprenden a beber en vaso normal, ya no les hace falta. Y se guarda en un cajón.

Bueno, pues ¿qué me diríais si os dijera que mis tres Trastos, a día de hoy, siguen usando el vaso antigoteo? Probablemente, lo primero que pensaríais es que aún no han aprendido a beber en vasos normales. Y, en este caso, os equivocaríais. Los Trastos mayores beben perfectamente en vasos “de mayores”, sin mancharse ni derramar líquidos. Obviamente, el Peque aún es chico y no sabe usar vasos normales (aunque lo intenta cada día en la bañera ;-)) y usa el vaso antigoteo como sus hermanos los otros vasos.

Mis Trastos mayores usan el vaso antigoteo para dormir. ¿Para dormir… como si fuera un chupete? No, erráis de nuevo. Todo empezó una noche en la que el Mayor aún era nuestro único descendiente, aunque en mi tripa ya se hallaba el segundo. Me llamó y pidió agua. Se la di. Bebió. Y ambos nos volvimos a dormir. A la noche siguiente, mismo ritual. La tercera noche, más de lo mismo. Un pensamiento fugaz cruzó mi mente mientras me encontraba de pie, al lado de su cuna, esperando a que terminara de beber para coger el vaso. Me vi a mí misma noche sí y noche también allí plantada a la voz de “¡mamá, agua!” o cualquiera de sus variantes.

Decidí probar una cosa. Le dejé el vaso en una esquinita de la cuna, no se fuera a dar un golpe al darse la vuelta. Le dije que si tenía sed sólo tenía que alargar el brazo hasta dar con el vaso, beber y volverse a dormir. Y, adivinad qué paso… pues que mi idea tuvo éxito. Sí, es más, es una de mis ideas “maternales” de las que más orgullosa me siento.

Se acabaron los llamamientos a media noche en pos de un poco agua para calmar la sed. Lo que estando embarazada agradecí infinito. Al poco tiempo, el Mayor empezó a intentar trepar por la cuna y, ante el miedo de que tuviera éxito en su empeño, el Tripadre y yo fuimos raudos y veloces a comprar una cama. Y volvimos con una litera. Lo que significaba que las mesillas de noche estaban descartadas. Yo pensé en una baldita que hiciera las veces de ésta para poner, por ejemplo, el vaso normal de agua. Pero pronto nos dimos cuenta de que no hacía falta. Nuestro hijo se había acostumbrado a dormir con su vaso antigoteo a mano. Y como la litera va pegada a la pared, pronto el sitio entre ésta y el colchón se convirtió en el lugar idóneo para colocar su vaso. Como podéis imaginar, ante esta perspectiva, hicimos lo propio con el Mediano obteniendo idénticos resultados.

CONTRAS:

  1. Hay que limpiar bien la válvula que evita que el agua se escape cuando el vaso no está de pie.

  2. No os mentiré. Existe el riesgo de que se den un coscorrón con el vaso en plena noche al darse una vuelta en la cama. Pero por eso es importante buscarle un sitio al vaso y que los niños se acostumbren a dejarlo siempre ahí. Os aseguro que cuento con los dedos de una mano los golpes que se han dado a causa del vaso. Es más, os diré que los que se han dado con el cabecero de la cama los superan con creces.

  3. Si duermen fuera de casa, hay que acordarse de echarlo en la maleta. Porque se acostumbran a él, ¡vaya que si se acostumbran!

  4. Hay que asegurarse de cerrarlo bien porque, si no, el agua se saldrá y mojará la cama.

PROS:

  1. Podréis decirme que lo mismo valdría una botella. Pues no. La botella hay que abrirla y cerrarla bien para que no salga el agua. Con el vaso antigoteo, este problema no existe.

  2. No se despiertan para beber. Sucede lo mismo que con un bebé lactante que busca la teta y come sin abrir los ojos.

  3. Su uso prolongado no retarda para nada el saber usar los vasos normales. Cuando los niños empiezan a beber en vasos de mayores, el vaso antigoteo se relega a la cama. Y los niños continúan su aprendizaje normal. Yo lo he comprobado con el Mayor y el Mediano. Y pienso comprobarlo también con el Peque.

  4. Hay distintos modelos con distintos tamaños, formas, colores, dibujos, con asas, sin asas… sólo tenéis que eligir el que mejor le vaya al niño.

A menos que se beban el vaso entero, no llaman por la noche a causa de la sed. Beben casi sin darse cuenta. Y lo vuelven a dejar en su sitio. Salvo enfermedades, pesadillas o vaciado del vaso, mis hijos duermen toda la noche del tirón. Que por el día no pararán quietos, pero al menos nos dan una tregua por la noche :-).

9 thoughts on “… del vaso antigoteo

  1. Tuve uno…y lo compre yo, mis hijos no lo quisieron, les gustaba el vaso y hacer burbujas expulsando aire (gamberros) al final lo mas sencillo fue lo que mejor me funciono…al menos a mi.
    Mis hijos no me pidieron agua a media noche nunca, una suerte!
    Eres una mama MacGyver.

    Besos

    1. Si es que todos los niños son algo trastos, jejeje… A los míos les encanta hacer burbujas soplando por las pajitas 😉
      Tuviste suerte con que no te pidieran agua a media noche.
      Cuando hay necesidad de algo, no veas cómo se agudiza el ingenio 😉
      ¡Besotes!

  2. Estoy empezando a sufrir los despertares nocturnos en lo que lo único que quiere es agua. De momento, como sigue en la habitación con nosotros no hago paseíllo, pero es una idea que me anoto para cuando pase a su habitación. Aunque nunca ha utilizado vaso de estos, ha pasado directamente a los normales, ya te contaré.

  3. Si! Los vasos estos son guays, pero pasa lo que dices, que les dan un golpe y, a mi me ha pasado, gotean un poco. Yo compré uno de imaginarium con pajita y tapa muy fácil de usar y mi hija duerme con el y bebé cuando lo necesita.

    Para las peques que vienen compre dos de ikea que me parecieron muy monos blancos y verdes 🙂

    1. Mientras haga el apaño, da igual de donde sean. El caso es que se lo puedan llevar a la cama sin derramar el agua en las sábanas. Afortudamente, por la noche no suelen darle trastazos 😉
      ¡Besotes!

  4. Mis niños nunca usaron de esos vasos, al Pequeño le regalaron un set monísimo de comer en el que veía uno, y nunca lo quiso porque quería un vaso como el de los mayores.
    Creo que puedo contar con los dedos de una mano las veces que me han pedido agua a medianoche. Yo procuro no dejarles agua cerca, porque si ven la botellita (el vaso normal, totalmente inviable) en la mesilla la piden (aunque no tengan sed), y les viene la necesidad y la obligación de beberse TODO el agua. Y si no la ven, casi nunca la piden. Así son los míos 😀

    1. Es que hace mucho tener hermanos en los que fijarse, ¿verdad? Los míos sí piden agua, sobre todo el Mayor. En verano, cuando se acaba el agua del vaso, no veas cómo llama para que se lo rellene…
      Qué gracia lo de la “obligación” de beberse toda el agua 🙂
      ¡Beostes!

¿Tienes algún contra o pro más? ¡Cuéntamelo! :)

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