… de los primeros pasos

zapatillas bebé

Cada uno de mis Trastos empezaron a dar sus primeros pasos a una edad distinta. A saber: el primero a los 10 meses, el segundo a los 11 meses y el tercero a los 12 meses. Exactamente cuando les ha dado la gana a ellos, pues ni el Tripadre ni yo les hemos forzado ni insistido. El Mayor y el Mediano no gatearon, simplemente empezaron a dar pasos. El Peque alterna sus primeros pasos con el gateo. Y yo estoy por comérmelo a besos un día de éstos, igual que estuve tentada de hacerlo con sus hermanos.

Recuerdo que el Mayor cogió un día un par de pinzas de la ropa y, sujetándolas bien fuerte, se lanzó a la aventura de andar. Un mes después, con 11 meses andaba y correteaba que era un primor. El Mediano daba pasitos de vez en cuando, sobre todo, en el parque, de lado a lado. Y en el suelo, del sofá a la mesita y al revés. Pero fue el día de su cumpleaños (también un mes después) cuando, en presencia de toda la familia, decidió que la distancia mesa-sofá se le había quedado pequeña y empezó la tarde andando por todo el salón (que no era muy grande, pero para él debió de ser inmenso). Para cuando acabó su fiesta, ya se había aventurado a ir desde el salón hasta su habitación a lo largo de todo el pasillo. Está claro que había decidido estrenar su primer año dando sus primeras carreritas por toda la casa.

El Peque ha empezado a dar sus primeros pasos a los 11 meses también, pero un mes después, no corretea como sus hermanos. ¿Preocupada? En absoluto. Después de tres hijos, me ha quedado claro que cada niño tiene un ritmo que hay que respetar. Aunque, si me preguntáis mi opinión, estoy convencida de que, aunque da pasitos, no se ha lanzado a explorar el mundo del andar porque ha descubierto otro: el mundo del gateo. Mundo que, por otro lado, no conocieron sus hermanos. ¿Por qué? Ni idea. No sé por qué unos niños gatean y otros no. y, la verdad, tampoco es algo que me quite el sueño.

Empezó poniéndose de pie en el parque, agarrándose a la malla primero y al agarrador que tiene el parque después. Y, una vez de pie, se soltaba y se aplaudía solo. ¡Bien por mi niño! Y se reía, contento por el logro que acababa de alcanzar. Si le pongo en el suelo, él solo gatea hasta una pared, el sofá o cualquier cosas que él vea que puede servirle para ponerse de pie. Se levanta y anda un poquito. Más aplausos. Más risas. En cuando deja de sentirse seguro, hace una sentadilla y planta el culete en el suelo. Entonces decide que quiere ser invadido por la velocidad y empieza a gatear. Llega hasta otra cosa que le sirva de apoyo y, otra vez, se pone de pie. De nuevo, aplausos y risas, con esos poquitos dientes que ya le asoman. Vamos, que está para comérselo a besitos (nota: en este momento, me retiro del ordenador para no llenarlo con mis babas de madre. Me limpio. Vuelvo. Continúo el relato).

Si le doy la mano, la velocidad la coge andando. Un paso, una risa, otro paso, otra risa… y así por media casa. Está más salao :-D. Es imposible no reírse también y aplaudirle los logros. Él me mira y se ríe aún más. Aunque al Tripadre le escueza un poco, he de confesaros que suele venir a buscarme si está con otra persona o, si está conmigo, hay un momento en que se da la vuelta y se me tira encima, como dándome un abracito. Supongo que os imagináis lo orgullosa que estoy de mi Peque y de sus primeros pasos y de sus primeros gateos :-).

CONTRAS:

  1. Teniendo en cuenta que ya ha cumplido el año y que sus hermanos mayores ya andaban solos a esa edad, hay mucha gente que, cuando ve al Peque, se pregunta que cuándo va a andar de una vez por todas. Sé que es un decir, que no es en serio, pero a mí me molesta un poco. Si no me importa a mí que soy su madre, menos debería importarle a ellos.

  2. El Peque ve a sus hermanos jugando, corriendo y andando y se nota que ya quiere irse con ellos. Le llama mucho la atención verles moverse y, cuando está en el suelo, todo su afán es ir hacia dónde están los otros dos. Ya veréis cuando sea un poco más mayor y pueda unírseles al juego. Me lo voy a pasar pipa.

  3. En cuanto empiece a andar (y no me refiero a los pasitos que ya da, sino a andar en condiciones) tendré que volver a establecer un perímetro de seguridad a un metro del suelo por lo menos. Cosas valiosas o susceptibles de ser rotas, cuanto más altas mejor.

PROS:

  1. A pesar de todos los contras, estoy deseando verle corretear y sumarse a sus hermanos en el juego, a quienes, por otro lado, les encanta jugar con su hermano. Muchas veces les tengo que decir (sobre todo al Mediano, pues el Mayor ya pasó por esto) que determinados juegos no son para el Peque y, que si quieren jugar con él, tienen que cambiar el juego o la manera de jugar. A veces lo hacen y otras siguen a lo suyo bajo la atenta mirada del Peque.

  2. El Peque está dejando de ser un bebé. Ahora está a medio camino entre un bebé grande y un niño pequeño. Es mi bebé-no-tan-bebé-ya.

  3. Me encanta ver cómo consigue sus logros. Disfruto viéndole dar sus primeros pasos, de la misma manera que me quedo absorta observándole cómo mueve sus dedidos para tocar algo, como un botón, para explorarlo. Está empezando a querer saber qué son las cosas. Su curiosidad no tiene límites y el poder andar le va a ayudar mucho.

  4. Dentro de nada vendrán los paseítos y sus primeras carreras. Va a ser digno de verle. ¿Se seguirá aplaudiendo sólo? De hacerlo, ¿lo hará mientras corra? De lo que no me cabe duda es de que seguirá riéndose porque a risueño no le gana nadie. ¡Menudo es mi niño!

Ésta es una época preciosa. Es la época de sus primeras veces. Soy consciente de que durará poco, al igual que la de sus hermanos, que se me pasó en un suspiro. En ocasiones, miro a los otros dos Trastos y se me hace mentira que sean capaces de correr, de saltar o de darle a la pelota cuando, hace nada, estaban empezando a andar cogiéndome de la mano. Sé que esta época se pasará pronto y, a parte de alegrarme por verle crecer sano y feliz, no puedo evitar sentir también un poco de nostalgia porque no se repetirá y también alegría al ver de lo que es capaz.

11 thoughts on “… de los primeros pasos

  1. ¡Bueno, no podíamos ser iguales en todo! 😉 Los tres míos fueron grandes gateadores, no veas qué velocidades alcanzaban! El Mayor comenzó a andar al año más o menos, y el Mediano cerca de los 15 meses, creo. Ya te imaginarás los comentarios, si a ti te los hacen con un año, con 15 meses ni te cuento! Y el Peque no recuerdo bien (y eso que es el más reciente!), creo a los 11 o a los 12. A mí me encantaba cuando se ponían los dos mayores a gatear con el pequeñuelo, como una conga de gateadores! 🙂
    La gente se pone muy pesada con lo de andar (igual que con el habla o el pañal), para los niños son hitos muy importantes y cada uno tiene su grado de madurez, pero claro, si tardan más de lo que al adulto en cuestión le parece normal, ya lo consideran “raro” y problemático.
    Un beso 😡

    1. ¿Seguro que los tuyos gatearon? Ooohhhh, vaya… se nos ha roto la magia, jajajaja… Es broma 😉
      Me hago una idea de lo pesada que se tiene que poner la gente… Menos mal que tú ya sabes cómo va esto ;), óídos sordos y a otra cosa.
      Los Mayores también le siguen el juego al Peque y yo me parto de risa 😀
      ¡Besotes, guapa!

  2. Yo aquí estoy más como María Isabel… Mis hijos han sido (y el peque es) grandes gateadores. Así que como se desplazan a las mil maravillas, no se esfuerzan en aprender a andar. Hasta los 13-14 meses nada.
    Pero más allá del momento exacto en que se produce ese gran hito de nuestros hijos, la sensación no cambia. Y yo creo que todas sentimos esa sensación agridulce… Es una pasada ver cómo crecen , como se desarrollan y lo satisfechos que se sienten al poder explotar mundo por sí mismos. Pero a la vez… sentimos que el bebé se hace grande… y me imagino que cuando eso pasa con el tercero y último… la nostalgia por esa etapa que se va y nunca más vuelve, no nos la quita nadie!!!
    Muakkks trimadres!!

    1. Perdona la confianza, pero… ¿te “imaginas”? Diviso cuarto a la vista 😉

      A parte de las bromas, nosotros tenemos pensado plantarnos aquí y el hecho de saber que éste será el último bebé, el último embarazo… la verdad es que me pone bastante triste. Tengo que pensar en cosas como que será la última vez que tenga que ir cargada de pañales para alegrarme un poco…
      Besotes.

  3. Esa sensación de bebé-no-tan-bebé la empiezo a tener yo. Y eso que ni gatea ni anda! Pero desde hace unas semanas lo único que quiere hacer es estar de pie. Y le pasa como al pequeño tuyo, una sonrisa de oreja a oreja!

    1. Ay, el querer estar de pie… Confieso que ninguno de los tres han sido niños de brazos. En cuanto pudieron, se pusieron de pie y de ahí a querer irse al suelo. Esa imagen de estar con el niño en brazos, tranquilitos un rato, no se ha hecho realidad en mi caso. Por eso siempre digo que a los bebés hay que cogerles tanto como se quiera (o se dejen), que luego crecen y salen por patas, jejeje…
      Besotes.

  4. El nuestro mayor dio sus primeros pasos a los 10 y medio.
    El peque todavía nada, tiene ahora menos de 9 meses, y ya andará cuando le apetezca.
    Ninguno de los dos ha gateado, ha pasado directamente a estar erguido. Y de aquí a poco tiempo nos vemos como tú con el perímetro de seguridad.
    Salu2

    1. Para que luego digan que todos los bebés gatean. A mí me han llegado a decir que si pienso que anduvieron sin gatear es que no lo recuerdo bien…
      Mucha gente se ríe con lo del perímetro de seguridad, pero es que es verdad. Cuando vamos a casa ajena yo aviso: cosas de valor, a un metro del suelo… por lo menos 😉
      Besotes.

¿Tienes algún contra o pro más? ¡Cuéntamelo! :)

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