… del libro “Trucos de una mamá de tres. Mi guía de supervivencia en casa”

Trucos de una mamá de tres. Mi guía de supervivencia en casa

Llevo unas semanas de locura total. Creí que la vuelta al cole me iba a dejar relajarme un poco. Pero no, ha sido todo lo contrario. Se me han juntado varios frentes abiertos que ya os iré contando poco a poco. Pero una cosa buena de esta semana es que, después de varios meses sacando ratitos de donde podía (o me dejaban), por fin he podido publicar un libro. ¡Publicar! ¡Un libro! ¡Mío! 😀

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… del jabón de mi abuela

Jabón artesanal

Una de las cosas que me preguntasteis cuando hice el sorteo de los gatitos de Faly era cómo quitaba las manchas de la ropa de los niños. Mira que yo no había hablado de ello aquí porque pensaba que cada una tendría sus mañas. Pero para mi sorpresa, fuisteis varias las que me hicisteis esta pregunta. Así que hoy os voy a hablar de mis trucos para quitar las manchas de la ropa.

Aunque en el mercado hay varias marcas de detergentes que prometen sacar manchas difíciles a la primera y sin frotar, lo cierto es que yo aún no he dado con ninguna que funcione tal como lo anuncia. Tengo algunas que me van mejor que otras, es cierto, pero siempre tengo que remojar y frotar.

Sin embargo, para frotar y remojar, tengo un as bajo la manga. Para mí, es mi imprescindible en manchas de niños y no tan niños. Se trata del jabón de mi abuela, que no es ni más ni menos que un jabón hecho en casa a la antigua, de manera tradicional, con sosa caustica, agua y aceite usado. Ya oigo alguna repugnancia a lo lejos, pero no os vayáis porque este jabón es genial. No es que quite todas las manchas del mundo mundial, ya os lo aviso, pero es de lo mejor que he probado.

Ante una mancha, lo primero que hay que hacer es lavar la prenda. Pero no siempre hay tiempo. En ese caso, yo la dejo en remojo para que no se seque y la lavo con jabón cuando tengo un rato. Es más, estos días que el Peque ha tenido gastroenteritis y he tenido que lavar ropa a mansalva, hasta en el agua de la bañera, después del baño, dejaba los bodis y pijamas con un poco de jabón. Y al rato volvía y los lavaba en condiciones.

Este jabón funciona mejor con agua caliente. Y para que obre toda su magia suele ser necesario dejar la prenda en remojo con el jabón dado y frotar un poco. Ya os digo que en esto de las manchas no hay milagros.

Para hacerlo necesitáis unos 5 litros de aceite y otros 5 litros de agua y 1 kilo de sosa caustica. Hay que mezclarlo todo muy bien, echar en un reciente y dejar reposar hasta que coja consistencia de jabón.

La verdad es que yo no lo he hecho nunca. Lo suelen hacer mi madre y mi abuela. Y luego ellas me dan varios trozos porque con estas cantidades sale bastante. Pero si tenéis alguna duda, dejádmela en los comentarios y yo se lo pregunto a ellas y os contesto.

CONTRAS:

  1. Al usar sosa caustica hay que andar con cuidado. Es mejor ponerse guantes y hacerlo en un sitio ventilado.

  2. La mezcla final se echa en un recipiente. Éste es mejor si es grande pero no muy alto. Mi madre y mi abuela usan un tupper que siempre tienen para este jabón.

PROS:

  1. Aunque no elimina todas las manchas, quita la mayoría de ellas o las reduce bastante.

  2. Lo maravilloso de este jabón es que también sirve para las heridas. Cualquier herida porque es apto para pieles sensibles. De hecho, es el que mejor les va a las pieles sensibles. Lo mismo da un corte que una episotomía que una cesárea o unas grietas en los pezones a consecuencia de la lactancia. Y esto lo digo por propia experiencia. Yo lo usé por recomendación de mi ginecólogo y de la matrona de las clases de preparación al parto.

  3. También funciona genial como jabón íntimo o jabón normal.

  4. Mi madre a veces le añade aceite de rosa mosqueta y esa tanda la deja para el cuerpo en vez de para la ropa. Yo lo usé durante el postparto de mi segundo embarazo.

Sólo me queda por decir sobre este jabón que quien prueba repite. ¿Alguna lo conocíais? ¿Lo hacéis en casa? ¿Os gustaría probarlo? Y si tenéis otros trucos para quitar las manchas, me encantaría que lo compartierais en los comentarios ;-).

… de la caja recoge-todo

Caja recoge-todo

Tener niños pululando por casa implica que la casa siempre estará desordenada. Cuando no sea un coche en mitad del salón, será un dinosaurio en el sofá o unos cromos encima de la mesa de la cocina. En casa, actualmente convivimos con tres dinosaurios, dos coches, un par de cuentos y los cromos en el salón. Sin embargo, como os podéis imaginar, éste no es su sitio.

Tener niños pululando por casa implica que la casa siempre estará desordenada. Cuando no sea un coche en mitad del salón, será un dinosaurio en el sofá o unos cromos encima de la mesa de la cocina. En casa, actualmente convivimos con tres dinosaurios, dos coches, un par de cuentos y los cromos en el salón. Sin embargo, como os podéis imaginar, éste no es su sitio.

Antes esta situación me desesperaba porque una cosa es tener un par de juguetes de un niño por el medio y otra tener los juguetes de tres niños dando tumbos. Pero tengo un truco. Yo la llamo la caja recoge-todo y no es ni más ni menos que una caja algo grande donde voy guardando juguetes y demás trastos (no, esta vez no me refiero a mis hijos ;)) según un criterio.

Veréis, mis hijos tienen sus cosas en su habitación, pero las llevan al salón. No les dejo más de un par cada vez y siempre les estoy diciendo que, para llevarse algo, tienen que guardar otra cosa. La mayoría de las veces esto funciona. Pero en otras ocasiones, no. Y el salón acaba pareciendo más un cuarto de juegos. Así que entonces entramos mi caja y yo en acción. Con ella bajo el brazo, recorro salón, cocina y baño si me apuráis y voy metiendo juguetes a los que creo que ya no les hacen mucho caso. La caja mantiene el juguete o el cuento en pausa. Si después de unos días veo que no han echado de menos lo guardado, entonces lo llevo a la habitación y lo devuelvo a su sitio. O mejor aún, mis hijos vienen conmigo y ellos mismos se encargan de guardarlos.

Cuando el Mayor era el único niño de la casa, recuerdo haber tenido el salón lleno de juguetes. Esto se debía en parte a que sólo estaba él, pero también a que en su habitación era muy pequeña y entre la cuna (no digamos ya cuando la litera la reemplazó) y la cómoda-cambiador apenas se podía jugar en ella. Con la nueva casa, aquella situación cambió y ahora el Mayor y el Mediano comparten una habitación más amplia donde ya caben ellos y sus juegos. Así que en el salón sólo admito un par de juguetes (pequeños) por niño. Y para intentar que se mantenga así, uso la caja.

CONTRAS:

  1. Para mí un contra es encontrar el tamaño perfecto de la caja. No puede ser muy pequeña porque entonces hay cosas que no caben, como cuentos o coches y muñecos algo más grandes. Tampoco vale si es excesivamente grande porque entonces la misma caja se convierte en un trasto más.

  2. El cierre de la tapa. Éste debe ser fácil para un niño. Así permitís que sea el propio niño quien guarde en la caja un juguete o que vaya a por él si lo echa en falta.

  3. Podéis evitar que la propia caja se convierta en un trasto más dándole un sitio: en un rincón del salón, al pie de la escalera, a un lado del pasillo, sobre una estantería… Lo importante es que sea de fácil acceso y tenga su sitio para que no vaya de un lado para otro como un juguete más. Así, además, siempre sabréis todos (niños y mayores) dónde está, por lo que guardar o buscar algo en ella os resultará más cómodo.

PROS:

  1. Es una forma de quitar cosas de en medio. Así, aunque no estén en su sitio, están a mano por si se necesitan para el juego.

  2. La caja también permite transportar varias cosas a la vez. No sé vosotras, pero a mí a veces al ir a guardar los juguetes, me faltaban manos y siempre se me acababa cayendo alguno o tenía que hacer varios viajes. Ahora con la caja esto se acabó. Lo llevo todo a la vez.

  3. Si tenéis duda de si algún papel con el que han estado jugando vuestros hijos va a la basura o no, no hace falta decidirlo en el momento. Echadlo a la caja y ya lo decidiréis pasados unos días.

  4. Gracias a la caja, todo está a mano, pero no a la vista. Lo que da orden a la casa.

  5. Podéis hacer la caja divertida. Ponerle unas pegatinas o las fotos de vuestro(s) hijo(s) para que toda la familia sepa qué caja es y qué es lo que se guarda en ella.

Quizás penséis que esta caja recoge-todo es una tontería. Puede que tengáis razón. Pero a mí me quitó muchas cosas de en medio. Y, aunque ese día no os haya dado tiempo a barrer el suelo o quitar el polvo, es cierto que si todo está ordenado y hay pocos juguetes por el medio, la casa parece otra. La verdad es que desde que uso el truco de la caja, yo estoy más relajada.

Si os habéis reconocido en algo de lo que he contado aquí, probad a usarla vosotras también y, después de un par de semanas, me contáis si vosotras también vivís menos agobiadas por los juguetes ;).