… de mis 8 actividades Montessori (de 2 a 7 años)

Actividades Montessori

El otro día publiqué una entrada sobre cómo hice nuestro maletín DIY de actividades Montessori en casa. Me centré más en el maletín en sí que en las actividades y algunas me pedisteis que os contara las que había incluido. ¡Me encanta que me pidáis cosas así! De manera, que ahí voy a explicároslas una a una.Y, al final, os las muestro con más detalle en un vídeo.

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… de hacer un fotomatón molón (fun photo booth DIY)

Fotomatón molón (fun photo booth)

Papá³ y yo haciendo el ganso, ¡estamos divinos! Jajaja…

Para el cumpleaños del Peque, además de la tarta pato, se me ocurrió hacer algo divertido para pasar la tarde (ya os dije que la tarde daría para un par de entradas 😉 ). Mirando en Pinterest vi esta idea y me pareció que podría ser al menos original. Es como un juego de disfraces, pero sólo con la cara y sin pinturas de por medio. Es un fotomatón divertido (fun photo booth) que tiene su mayor éxito en bodas, aunque también se puede hacer en cualquier otra celebración (familiar o con amigos), como un cumpleaños ;). Y además, el que os traigo aquí hoy es casero a más no poder, un DIY genial para amantes de las manualidades.

Consiste en buscarse un fondo alegre (nada de la típica pared blanca porque le quita la gracia a la foto), elegir complementos graciosos a modo de careta (gafas, bigotes, labios, gorros, sombreros, etc.), ponerse los que más gusten y fotografiarse de esa guisa.

Al principio, la familia parece que no se atrevía mucho a fotografiarse así, pero fue empezar uno y seguirle todos los demás. Es increíble cómo se pierde la vergüenza detrás de un disfraz… aunque sólo se disfrace la cara. Los Trastos y sus primos estuvieron toda la tarde poniéndose bigotes y labios. Al Mayor le dio por abrir la puerta con un bigote y decirle a todos los que iban llegando “¡Bienvenidos al cumpleaños del Peque!”, como si fuera un mayordomo 😀

Instrucciones fotomatón molón (photo booth)Obviamente, lo suyo es tener a un fotógrafo que haga las fotos, pero como a nosotros no nos iba a ser posible, lo solucioné poniendo unas sencillas instrucciones. Además, de esta forma, quien no supiera lo que era aquello que habíamos montado, podría salir de dudas por sí mismo y yo no tendría que estar explicándolo toda la tarde.

Para hacer los complementos, aprovechando que era Semana Santa y los Trastos tenían vacaciones, les involucré en la creación. Les pedí que dibujaran en un folio unos bigotes divertidos y grandotes. Luego los recortamos y con esa plantilla hicimos los complementos definitivos. Este paso no es necesario, pues, por ejemplo, las gafas y los labios, los hice yo misma sin plantilla.

El paso a paso os lo dejo en un vídeo que ya está disponible también en el canal de YouTube del blog (os recuerdo que podéis suscribiros a él si queréis). Creo que así se entenderá mejor. Además, aunque es muy fácil de hacer, explicarlo todo puede resultar un poco largo.

CONTRAS:

  1. Para mí, el mayor contra fue hacer el fondo. Usé un cartón grande que había por casa de una caja grande que aún nos quedaba de la mudanza. Pero no veáis para forrarlo (con un papel de regalo normal), con lo torpe que soy yo, el celo se me iba pegando por todos lados.

  2. Si os fijáis bien en las fotos, los labios tienen brillantina. Sólo de recortarlos acabé brillante yo también.

PROS:

  1. Para estos complementos, yo usé goma eva, que me pareció que aguantaría bien tanto colocada en el palito como el trote que le iban a dar esa tarde. No me equivoqué. Sin embargo, por Internet hay un montón de plantillas e imprimibles gratis para esto. Yo no lo usé porque mi impresora lleva más de un año sin tinta de color.

  2. Se puede reutilizar de un año para otro. Es más, cada año se pueden ir añadiendo nuevos complementos. Es lo que yo tengo pensado hacer, así, aunque sea el mismo fotomatón, las fotos serán diferentes 😉

  3. Las fotos han salido geniales. Nos hemos reído mucho haciéndolas y viéndolas. Tenemos unas cuantas y no me canso de verlas.

Dentro de poco será el cumple del Mayor y pienso sacar el fotomatón. Buscaré nuevos diseños por Internet para inspirarme y hacer otros nuevos. Además, como los familiares serán los mismos, ya saben lo que hay que hacer 😉 .

… del brownie de chocolate

Brownie casero

Sé que es domingo y que nunca (creo) he publicado una entrada el último día de la semana. Pero he preguntado por Twitter si alguien se animaría a hacerla y Mami a tope me ha dicho que ella sí, es más, si tenía los ingredientes, la hacía esta misma tarde. Así que va por ti, cielo ;-).

Hay comidas que pruebas fuera de casa o que las compras hechas y piensas “ojalá me saliera a mí así de rico” o quizás pienses todo lo contrario, en plan “menos mal que a mí no me sale tan bueno porque si no estaría todo el día haciéndolo y comiéndomelo”. Si te has identificado en el segundo pensamiento, no sigas leyendo. Y si lo haces, luego no digas que no te lo advertí.

Al Tripadre, que no es muy asiduo de los dulces, le chiflan los brownies y, hasta ahora, andaba tranquilo porque a mí no me había dado por hacerlos. La verdad es que a base de pedirlos allá donde vamos, se ha convertido en un experto en dicho postre, un browniero en toda regla. Me había puesto el listón muy alto y no me atrevía yo a saltarlo.

Pero mira tú por dónde que el otro día vinieron a casa unos amigos muy queridos aunque sólo nos veamos una o dos veces al año. Y quise hacer un postre especial. Cogí mi cuaderno de recetas y, para mi sorpresa, fui pasando recetas, una tras otra, porque si no me faltaban huevos, me faltaba nata o yogur… Era hora de sacar la artillería pesada. Me fui a la colección de Delicias al horno (sí, vale, os lo confieso, empecé a hacerla… y la terminé) y buscando, buscando, di con esta receta. La hice por probar, a ver qué tal, y no puedo estar más satisfecha con el resultado. Es más, este fin de semana la he vuelto a hacer. ¡Por favor! Si es que no puede estar más bueno… y eso que nos lo hemos comido sin la típica bola de helado de vainilla y el chocolate caliente con los que los sirven en los restaurantes.

Venga, que creo que ya os he puesto los dientes largos. Vamos con los ingredientes de la receta original y la receta en sí. Se necesitan:

  • 3 huevos

  • 225 g de mantequilla

  • 375 g chocolate fondant para postres

  • 1 cucharadita de extracto de vainilla

  • 300 g de azúcar

  • 225 g harina (yo usé la de repostería, pero como la receta no especifica, entiendo que también podría usarse la normal)

  • 4 cucharadas de cacao en polvo (unos 25 g)

  • 1 pizca de sal (esto no lo ponía en la receta, pero la sal intensifica el sabor del chocolate)

En un cuenco, se pone la mantequilla y el chocolate troceado y se derrite. Quedará como una sopa de chocolate. Evita la tentación de meter el dedo o no podrás parar. Reserva la mezcla.

En otro cuenco (cuanto más grande, mejor), se echa el azúcar y se ponen los tres huevos. Hay que batirlo todo muy bien. Como he dicho, creo que el brownie no lleva nunca levadura, así que la esponjosidad se le da a base de meter aire batiendo en este paso. Si has tenido un mal día, descárgate a gusto fustigando los huevos con el azúcar. Al final, la mezcla debe blanquear un poco.

Cuando estés conforme con el paso anterior, añade la mezcla del chocolate con la mantequilla (que ya estará templada). Mezcla ambas masas suavemente, no queremos perder el aire incorporado. Para ello, lo mejor es hacer movimientos envolventes en forma de ocho (8). Una vez que ambas masas estén bien integradas, se añade el extracto de vainilla y se sigue mezclando hasta que se haya incorporado todo nuevamente.

Ahora le toca el turno a la harina y al cacao. Con ayuda de un colador fino, se tamiza directamente en el cuenco con la masa la harina, la pizca de sal y el cacao. De nuevo, todo tiene que quedar incorporado, pero hay que hacerlo con cuidado para que se pierda el menor aire posible. Otra vez, los movimientos envolventes son nuestros mejores amigos.

La masa final es un pegote de chocolate nada ligero. Cuesta mover la cuchara o la lengua pastelera, pero es justo así como tiene que quedar. Se echa y se extiende en un molde, si es rectangular mucho mejor. Se alisa un poco y directo al horno, que estará a 190 ºC, durante unos 30-35 minutos. Estará listo cuando el chocolate esté brillante y firme al tacto.

Se saca del horno y, muy importante, se deja enfriar completamente antes de desmoldarlo, de lo contrario se podría romper. Ya sólo queda cortarlo en rectángulos o cuadrados y servirlo. Y disfrutar…

Brownie casero

CONTRAS:

  1. Es un postre que lleva mucho chocolate. De hecho, yo el primer día lo hice tal como os lo he contado aquí, pero la segunda vez reduje la cantidad de chocolate. Así, en vez de usar 375 g, sólo utilicé 350 g y salió igual de rico. Quizás la próxima vez lo reduzca un poco más… ya os contaré.

  2. Si se bate a mano, hay que echarle ganas. Se tarda un poco, pero merece la pena. La parte buena es que, como sólo son 3 huevos, se bate también perfectamente con el accesorio de montar que traen casi todas las batidoras eléctricas. De una forma u otra, insisto en la importancia del batido de los huevos, ¡está en juego la jugosidad del brownie!

  3. Al derretir el chocolate, hay que tener especial cuidado en que éste no se queme. Para ello, se puede utilizar el baño maría o meter directamente en el microondas. En cualquier de los dos casos, echadle un vistazo continuamente hasta que tengáis controlado el tiempo que tardáis en casa en derretirlo.

  4. Si quieres partirlo en porciones, espera a que esté totalmente frío antes de sacarlo del molde. Yo el otro día fui demasiado impaciente y se me rompió. Aunque también es cierto que al trocearlo, se disimuló bastante el estropicio. Y los troces más feos ya me encargué yo de “hacerlos desaparecer” antes de sacarlo de la cocina ;-).

  5. Se desmigaja un poco al comerlo, le pasa lo que a las galletas crujientes.

PROS:

  1. Sólo se manchan dos cuencos.

  2. Se prepara rápidamente. Creedme, se tarda más en contarlo y leerlo.

  3. Si sois chocoadictos/as al chocolate, como yo, os va a encantar.

  4. Aunque obviamente lo mejor es comerlo el mismo día en que se prepara, guardado en una bolsa y cerrado herméticamente, aguanta varios días.

  5. Yo no usé las típicas nueces primero porque no me gustan (como fruto seco sí, pero en comidas o postres intento evitarlas) y lo segundo porque la receta no las mencionaba. Sin embargo, pueden incorporarse a la preparación después de la harina. La masa final es tan densa que no se bajarán.

  6. El brownie, así como sale del horno, está riquísimo. Ahora bien, se le puede dar un toque más fiestero con helado de vainilla, nata, chocolate caliente o simplemente un poco de azúcar glass espolvoreado por encima.

  7. Por supuesto, los niños pueden ayudar a hacer el brownie, ya sea pesando los ingredientes, cascando los huevos, añadiendo los ingredientes, batiendo o mezclando la masa… cada uno sabe cómo son sus hijos y qué tarea desempeñará mejor.

Espero que os animéis a hacerlo y me contéis si está tan bueno como aseguro. Lo mismo mi fijación por el chocolate me ha cegado y corro el riesgo de ser poco objetiva.

Por cierto, si después de probarlo y coméroslo no podéis dejar de hacerlo y, al cabo de unas semanas veis que los pantalones os están un poco apretados, que sepáis que no tiene nada que ver con el brownie, a mí luego no me vengáis a pedir cuentas ;-).

Y ya para terminar, como es domingo, permitidme recordaros que hoy termina el plazo para el sorteo del cuarto gnomo navideño hecho a mano por Faly. Sí, has leíedo bien, ya hemos repartido 3 y, además del de hoy, nos quedan sólo dos gnomos más. Así que, si aún no has participado y quieres hacerlo, pincha aquí.