… de visitar el Monasterio de Piedra y su parque natural

Visitar el Monasterio de Piedra con niños

Hace casi un año, decidimos ir a visitar el Monasterio de Piedra y su parque natural con los Trastos. Está en Nuévalos, Zaragoza, y tardamos algo más de dos horas en plantarnos allí. Es una salida perfecta para los peques, pues, además de ver un monasterio con su historia, también tendrán un lugar precioso en plena naturaleza donde correr y desfogarse.

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… de El Bosque Encantado ¡y sorteo!

Bosque Encantado Madrid

¿Te imaginas ir a un lugar con dragones, dinosaurios, romanos en cuádrigas, el genio de la lámpara, una orquesta, muchos animales del bosque y hasta la misma Blancanieves con los siete enanitos o el mismísimo Don Quijote con Sancho Panza? Pues ese lugar tan lleno de magia existe y está en la sierra oeste de Madrid. Se llama El Bosque Encantado y el nombre lo describe a la perfección.

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… del mini botiquín portátil

mini botiquín poartátil niños

Con tres hijos que no paran quietos ni un momento y con el buen tiempo y sus pantalones cortos, una cosa que intento llevar siempre conmigo cuando salimos de casa es un mini botiquín portátil. No es que lleve media farmacia, sino lo imprescindible para curar alguna heridita o rasponazo.

Compré un estuche pequeñito y ahí dentro metí:

  • suero fisiológico en monodosis (para limpiar la herida, aunque también viene bien para los mocos)

  • gasas, que sirven tanto para limpiar una herida como para usar como tirita

  • esparadrapo, que junto a la gasa, hace las veces de tirita.

  • cristalmina en espray, que la veo más cómoda de usar que el betadine (y mancha menos también)

  • gel de manos desinfectante sin necesidad de agua, así puedo limpiar mis manos antes de tocarles y curarles la herida

  • arnidol, o, como la llamamos en casa, la crema mágica de los golpes. Es fantástica, me hablaron de ella en la guarde cuando iba el Mayor. Te das un golpe, te la aplicas y no hay chichones. También sirve para los moratones e incluso para las picaduras de mosquitos, pues calma el picor. Se puede aplicar siempre y cuando no haya una herida abierta

Todo esto va en el estuche y éste al bolso o la mochila que nos llevamos cuando salimos de casa. Nos es muy útil cuando se hacen un rasponazo o una heridilla. El estuche lo mantiene todo ordenado y a mano. Lo que más utilizamos es, como podréis imaginar, el arnidol.

Quizás estéis pensando por qué no incluyo agua oxigenada o tiritas. Bien, podéis incluirlo si queréis o si os cabe. La idea es llevar lo menos posible (recordad que estamos hablando de salir fuera de casa) y que, lo que llevéis, os dé mucho juego. Siguiendo esta idea, no llevo agua oxigenada, pero llevo suero fisiológico para limpiar la herida, la cristalmina también desinfecta. No llevo tiritas, pero sí gasas y esparadrapo (de ése que es de papel y se corta fácilmente), que juntos hacen de tiritas, con la salvedad de que puedo aplicarlo a la medida que necesite. Pensad en un rasponazo en el brazo. Eso no hay tirita que lo tape, pero con la gasa y el esparadrapo puedo hacer una especie de tirita gigante. Al llegar a casa, se cura otra vez la herida en condiciones si hace falta. Aunque si echáis tiritas, yo os aconsejaría pequeñitas (para un dedo, por ejemplo) y que ya vengan cortadas.

CONTRAS:

  1. El mini botiquín es otro cachivache más que hay que llevar al salir de casa. Pero si lo dejáis en la bolsa o la mochila donde lleváis los pañales o el agua de los niños no se os olvidará cogerlo al salir de casa.

  2. Tampoco es algo que se vaya a usar muy a menudo, pero cuando lo necesitéis, os alegraréis de haberlo echado. No sé vuestros hijos, pero los míos se quedan más tranquilos si les curo la herida en el momento y no esperamos a llegar a casa. Es algo psicológico, pues las heridillas que se hacen no son gran cosa. Aún no hemos tenido que salir corriendo al hospital ninguna vez 😉

  3. Hay que revisarlo de vez en cuando para asegurarnos de que no ha caducado nada de lo que llevamos.

PROS:

  1. No sólo mis hijos se quedan más tranquilos si les curo la herida o el rasponazo en el momento, sino que yo también. Teniendo en cuenta lo que se ensucian cuando salimos (si no es en el parque con la arena es en la calle con la pelota), prefiero curarles lo que sea que se hayan hecho y que sigan jugando tranquilamente.

  2. Seguro que hay muchas cosas en vuestras bolsas o mochilas de salir de casa que apenas usáis. Como la mía, estarán llenas de por si acasos (pañales, toallitas, mudas, algún pañito quizás…). Si llevamos un montón de cosas que apenas usamos, creo que merece la pena llevar también un mini botiquín que, aunque se use poco, es muy útil cuando se hacen una herida, por pequeña que sea.

  3. Aunque haya que revisarlo de vez en cuando, no son productos que caduquen pronto. Así que tampoco hay que obsesionarse. Como no se le va a dar un uso continuado, hasta podéis incluir botes que tengáis a medias y dejar los nuevos para casa.

  4. Ahora que llegan las vacaciones, también se puede incluir en la maleta. Vamos, que no es sólo algo para llevar al parque. Ya sabréis por experiencia que basta que se necesite algo para no llevarlo encima en ese momento 😉

Como os decía, no es algo que se use muy a menudo, pero sí me ha pasado echarlo de menos unas cuantas veces. En la última ocasión, me propuse llevar siempre conmigo algo para esas heriditas puntuales que se suelen hacer los niños. Y desde entonces lo habré usado un par de veces. ¿Vosotras lleváis algo parecido en el bolso cuando salís de casa?