… de hacer galletas de Olaf (Frozen)

Galletas de Olaf (Frozen)

Cuando os conté cómo hice la tarta de Frozen, también os dije que no era lo único que había llevado al cumpleaños. Mi cuñada no tenía muy claro cuántos íbamos a ser en el cumple de mi sobrina, así que yo no tenía claro si la tarta sería suficiente. Por si las moscas, se me ocurrió hacer galletas del simpático amiguito de las hermanas de la película: Olaf, el muñeco de nieve (♪♪ hazme un muñeco de nieve … sé que no habéis podido resistir la tentación de cantarlo, jajajaja…).

Pero tampoco tenía claro cómo me iban a salir. Tenía claro qué tenía que hacer según las indicaciones de aquí, pero como nunca había hecho a Olaf, no sabía si el resultado final se parecería al muñeco de nieve o sería sólo una mancha blanca y algo emborronada sobre una galleta. Así que, de nuevo por si las moscas, decidí hacer también galletas de cacao para pintar encima copos de nieve.

Éstas se hacen fácilmente añadiendo a vuestra receta de galleta preferida una cucharada de cacao en polvo sin azúcar. Por ejemplo, yo usé una masa quebrada a la que añadí el cacao. Utilicé un cortapastas en forma de flor y una vez horneadas, tienen el color oscuro propio del cacao que les hemos echado antes. Así que simplemente haciendo una glasa (que de por sí sale blanca), nos dedicamos a pintar el copo de nieve. Fácil. Muy fácil.

Galletas de copos de nieve (Frozen)

Galletas de copos de nieve

Pero, volviendo a las galletas de Olaf, como digo, son galletas de masa quebrada. Si no os animáis a hacerlas en casa, id al supermercado y comprar la masa ahí, añadidle azúcar glas al gusto, amasadla un poco (lo justo para incorporar el azúcar) y estiradla. ¡Listo! Ya podéis cortarla dándole la forma que más os guste.

Yo no tengo un cortapastas con la forma de Olaf. No sé ni siquiera si existe, aunque supongo que sí. Sin embargo, no iba a comprar un cortapastas que probablemente sólo use una vez. En lugar de eso, busqué por Internet a Olaf en esta postura tan divertida y lo imprimí a tres tamaños distintos. Como la galleta tiene varias partes (cabeza, cuerpo superior e inferior, pies, brazos, pelo…), opté por el más grande. E hice bien 😉

A partir de ahí, sólo necesitamos glasa (receta aquí) y colorante negro (para los botones y la boca) y naranja (para la nariz). Si os pasa como a mí y no tenéis naranja, sólo tenéis que mezclar amarillo con un pelín de rojo. Para el marrón de pelo, cejas y brazos yo utilicé chocolate derretido.

El truco de estas galletas reside en dejar secar una parte antes de pasar a la siguiente. Por ejemplo, empezamos haciendo la parte inferior del cuerpo pero, hasta que esta no esté un poco seca, no se puede dibujar la parte de arriba. Si nos esperamos, tendremos dos partes bien diferenciadas. Pero si no lo hacemos, tendremos un pegote blanco desde donde se supone que está la parte superior del cuerpo hasta la inferior.

Sin embargo, esto no es problema porque para hacer las galletas lo mejor es una “producción en cadena”. Cuando hagamos una parte del muñeco, se la hacemos a todas las galletas. Cuando acabemos con la última, empezamos otra parte en la primera galleta. Haciéndolo así, nos aseguramos que la glasa se va secando y no se mezclan ni las partes ni los colores.

CONTRAS:

  1. Se tarta un rato en hacer todas esas galletas. Yo estuve unas dos horas. Gracias a Papá³ que se quedó con los tres Trastos todo ese tiempo.

  2. Lo más complicado para mí fue hacer los ojos, la mirada. Unos ojos asimétricos pueden resultar hasta graciosos, pero al poner las cejas tenía que evitar que parecieran Olafs enfadados. Lo logré… en la mayoría de ellos, jejeje…

  3. Hacer las galletas a mano es un rollo. Siempre es mejor hacerlas con cortapastas, pero siendo práctica, no merece la pena comprarse un cortapastas de Olaf… a menos que seas repostera, te dediques profesionalmente a ello o tengas pensado hacer cantidades ingentes de galletas de este simpático muñeco de nieve.

  4. Pensé que usar chocolate derretido sería mejor que teñir la glasa de marrón. Me equivoqué. El chocolate se derretía un poco, así que las galletas tuvieron que estar en el frigorífico hasta el momento de sacarlas.

PROS:

  1. Uno de mis miedos con estas galletas era tener que hacer una parte una tarde y el resto al día siguiente porque la glasa no estuviera lo suficientemente seca. Pero como os digo, el tiempo que se tarda en llegar a la última galleta es el tiempo que necesita la glasa de la primera para estar lista para el siguiente paso.

  2. Apenas se usan colorantes porque Olaf es blanco y la glasa también.

  3. Para teñir todas las galletas de Olaf y de los copos de nieve, necesité sólo una clara de huevo. Y eso que pensé que me pasaría lo mismo que con la buttercream de la tarta Frozen y que tendría que hacer más. Pero no 😉

  4. Si algún Olaf sale raro o con la mirada perdida, no pasa nada porque los pequeños fallos quedan disimulados entre la multitud de galletas. Doy fe.

Las galletas de cacao con los copos de nieve complementaban perfectamente a la tarta de Frozen y a las galletas de Olaf. Y ambas galletas fueron una sorpresa para todos porque, al no estar segura de cómo me saldrían, no le dije a nadie que las iba a hacer. En palabras de mi suegro, “las galletas están muy logradas, pero es que ¡además están riquísimas!”, creo que no hace falta añadir nada más 😉

Bueno, sí. Que os dejo aquí el vídeo con el paso a paso de las galletas para que veáis bien el proceso y comprobéis que no son tan complicadas como puedan parecer al principio. El vídeo ya está disponible en el canal de YouTube del blog (al que, por cierto, podéis suscribiros si queréis, jejeje). ¿Qué os parecen? ¿Os animáis a hacerlas? Las de los copos de nieve seguro que sí 😉

4 Comments

  1. Tienen buenísima pinta… ¿Y dices que se pueden hacer galletas solamente con la masa quebrada? ¿en serio? Para gente que pasa de la cocina como yo, está muy bien este truco.. Tengo unas arañas de fondant, igual me lío con galletas esta tarde.. mmmm 😛

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