… de ser el bueno, el feo y el malo

El bueno, el feo y el malo. Niños

Últimamente, oigo mucho decirles a mis hijos “tú eres el más bueno de todos”. Quizás penséis que se lo dicen siempre al mismo. Os equivocáis. Que estamos de visita y el Mayor es el que está sentado viendo la tele tranquilamente, entonces él es el bueno. Que el Peque le da un tortazo al Mediano y éste no le responde, él es el bueno. Que se van con los abuelos y el Peque es el único que da la mano, él es el bueno. Podría seguir porque ejemplos así no me faltan.

También oigo decir aquello de “qué malo eres”. Bueno, esta frase va más asociada a los dos años. Si un niño de esa edad tira algo al suelo, se enfada, pega al hermano de al lado porque quiere el juguete que tiene, etc., entonces es malo. Esta afirmación se la paso a mi abuela, que es de otra época y, además, es mi abuela. Pero al resto de la gente no.

Yo jamás le he dicho a ninguno de mis hijos que él sea el bueno. Y no lo haré nunca. No me gusta etiquetarles porque tengo la creencia (equivocada o no) de que esto les encasilla. Aunque no debería, sólo les digo que son unos brutotes alguna vez. Ya he contado por aquí en más de una ocasión que mis hijos son todo menos tranquilos. Pero creo que decir de vez en cuando que son un poco brutos no es nada comparado con llamarles “buenos” o “malos”.

Cuando les digo a los demás que no les llamen así, me dicen que son formas de hablar, que en ese momento ése se portó peor o aquél hizo más caso. Aún así, yo prefiero decirles “tú lo estás haciendo bien” o “eso que haces no está bien”.

No sé el resto de familias, pero en la mía no hay un niño que siempre se porte mal. Va a turnos. El Mayor puede estar portándose de maravilla un día y, en un momento, se rebela contra su hermano o contra mí y ahí se acabó la racha. El Mediano puede estar tan tranquilo y, por lo que sea, empezar a hacer de las suyas. El Peque puede tener un buen día y de repente empezar a patalear porque no le dejo coger un cuchillo. Tengo un morenazo, un rubito y un risueño; pero no tengo un hijo malo ni un hijo bueno. Tengo niños.

CONTRAS:

  1. Me fascina la gente, con qué libertad y con qué alegría cataloga a los hijos (propios o ajenos). Yo no comparto esa costumbre, pero qué queréis que os diga, si lo hace, que lo haga con sus hijos, no con los míos (aunque sean sus nietos).

  2. También me asombra la capacidad de respuesta que tienen estas personas cuando yo (o sea, la madre de los niños en cuestión) les replico y les digo que no les diga esas cosas a mis hijos. Desde un “te lo tomas todo a la tremenda” hasta “es una forma de hablar” pasando por un “estás a la que salta” he oído de todo. Vamos, que quien se equivoca no son ellos porque decirles “malo” o “bueno” a mis hijos, sino yo por pedirles que no lo hagan. Manda narices.

PROS:

  1. Yo suelo decirles después a mis hijos que no es que sean malos o buenos, sino que a veces se comportan bien y otras no. Espero que algún día vean la diferencia y, sobre todo, no se dejen avasallar o definir por los comentarios de los demás.

  2. He dicho que mi abuela se lo dice de vez en cuando a mis hijos y que yo se lo perdono. Es cierto. Pero es que además, mi abuela muchas veces, cuando le cuento la que han hecho hoy o la que hicieron ayer en casa o fuera, me dice que lo que les pasa a mis hijos es que son niños y, como tales, son traviesos. Y añade: “malo sería que un niño estuviera siempre quietecito y sentado. Ese niño es que está enfermo. A tus hijos lo que les pasa es que están sanos y felices”. Y no puedo quitarle razón.

¿Tú también tienes que oír cosas de éstas? ¿Cómo te enfrentas a ellas? Yo ya últimamente paso de enfrentarme a nadie. Prefiero hablar después con mis hijos sobre lo que ha pasado y explicarles que ellos no son malos o que uno de ellos es el más bueno de los tres, sino que a veces uno se porta mejor y que otras veces alguno hace menos caso o cosas que no están bien. La verdad, no sé si les estaré confundiendo más…

10 Comments

  1. Reconozco que a mí se me escapa lo de decirle a la mía “¡eres una bicharraca mala!”, porque aún no me entiende pero lo hará, yo ya tendré el vicio adquirido y la voy a estigmatizar de por vida. Aunque aún peor creo que es el tema de las comparaciones. Eso sí lo tengo más controlado.

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    • A mí a veces se me escapan, pero también es cierto que cada vez menos. Al menos me doy cuenta cuando las estoy diciendo y suelo acabar la frase de otra menera 🙂

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  2. Por aquí procuramos no hacerlo, pero a veces, también se nos escapa. O algo peor, como ¿tú estás tonta, o qué??
    Pues eso. Ellos niños y nosotros..casi casi 🙂

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    • Jejeje… es cierto, a veces nosotros somos más niños que ellos… He aprendido que es mejor decirles “¿A que no eres tonto?” que el “¿estás tonto?” y también funciona mejor, el mensaje que se transmite y se percibe es otro 😉
      ¡Besotes!

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  3. Tienes razón, las etiquetas nunca son buenas. y menos las comparaciones, yo siempre procuro no hacerlas…Lo que me da más rabia es que si a ti te parece mal un comentario, ahí se acaba la discusión, son tus hijos, no hay más que hablar…
    Por cierto, a mi hijo, un bebé aún, ya le dicen lo de…qué bueno..y no me gustta, porque ¿ a que se refieren? ¿a que se comportan como a ellos les parece adecuado? si llora es porque necesita algo no para ser bueno o malo…

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    • Así debería ser, si a mí como madre un comentario me parece mal, ahí debería acabarse el tema y no tener que justificarme.
      Lo de decir que un bebé es bueno o malo simplemente porque dé o no guerra es muy común… aunque no por ello me parece apropiado. Como bien dices, un bebé llora porque le pasa algo y no por ello deja de ser bueno o se convierte en malo…
      ¡Besotes!

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  4. Totalmente de acuerdo! Yo lo intento y se que en la mayoria de las ocasiones lo consigo, pero a mi alrededor no tengo tanto exito. Y ya no solo con adjetivos como bueno o malo, sino el tipico y cariñoso “ay que torpe!” cuando se cae algo. FP lo tiene muy interiorizado y despued no vale de nada que le digas ” tu no eres torpe”, cuando ella se justifica “es que soy torpe” porque lo tiene interiorizado. Esa es mi guerra.

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    • Pues que sepas que no estás sola en esa guerra porque aquí tenemos la misma con el Mayor… Al igual que a ti, en casa nos controlamos más, pero fuera es más complicado y, si encima lo dices, ya habrá alguien que te diga que estás exagerando… Como decía antes, no entiendo por qué tengo que justificarme cuando yo soy su madre y con eso solo debería bastar…
      ¡Besotes!

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