… de tener piel atópica

piel atópica en niños

El Mediano tiene dermatitis atópica. Al parecer, cada vez nacen más niños con este tipo de alergia (porque sí, es una alergia dérmica), aunque se desconocen las causas. Un bebé tiene más probabilidades de tener dermatitis atópica si ya hay algún atópico en la familia. Pero no siempre es así. Mi hijo es el primero de la familia, él se ha convertido en el antecedente familiar. Afortunadamente, los niños atópicos que llegan a ser adultos atópicos son muy pocos. Según los dermatólogos y los pediatras, esta dermatitis suele desaparecer entre los 3 y 5 años o en la adolescencia, con el cambio hormonal. Mi hijo tiene 3 años y aún la tiene.

Nació con unos 3,200 kg, peso más que aceptable. Al poco de nacer, empezaron a salirle granitos por todo el cuerpo. No nos preocupamos porque habíamos leído que, normalmente, suele ser una reacción de la piel del recién nacido al pasar de un medio húmedo (como es el líquido amniótico) a un medio seco (es decir, nuestro mundo lleno de aire). Pasaron los días y las semanas y no sólo los granitos no desaparecían, sino que tenía más. Su, por entonces, pediatra me comentó que se debía al cambio de estado, algo normal, que unos niños tienen más granos que otros y que a algunos le desparecen antes que otros. Seguían pasando las semanas y mi hijo seguía igual. Bueno, igual no: lloraba como alma en pena cada 15 o 20 minutos, aunque hubiera comido, aunque hubiera echado los gases, aunque estuviera cambiado y limpio, aunque estuviera durmiendo plácidamente escasos segundos antes. Respuesta de la gente (ésa que sabe más que tú, tu hijo y el médico): el niño era así, lloraba para que le hiciera caso, iba a ser un dictador, yo tenía que ser firme y enseñarle desde bien pequeño (apenas semanas de vida) quién mandaba… ¿Os suena?

Respuesta del pediatra: eran cólicos (me mandó una infusión que le di a mi bebé), era el detergente, era el suavizante, era el jabón, era la crema hidratante, era.. era… ¡¡era la leche de mamá!! Sí, tal cual. Quien esté un poquito informado sabe que la leche de la madre NO, repito, NO produce ningún tipo de alergia en el bebé lactante. Bueno, pues aquel pediatra, tras dar palos de ciego y hacerme cambiar tres o cuatro veces de detergente, suavizante y cremas hidratantes, llegó a la conclusión de que, si no era todo lo demás, sólo podía ser mi leche. Y así que nos mandó a la farmacia a comprar una leche especial para alérgicos a la proteína de la leche de vaca. Una leche que, además de que huele fatal y sabe peor, cuesta una pasta y el bote es de risa. Pasaron dos cosas: una, mi bebé de mes y poco, acostumbrado a la teta de mamá, no quería biberón. Dos, lo poco que probaba de aquella leche no le gustaba porque sabía fatal y completamente distinta a la leche materna. Como podréis imaginar, la lactancia se nos fue a la porra, por decirlo suavemente.

Al ver que mi bebé no sólo no mejoraba, sino que empeoraba (los granitos se habían convertido a los dos meses en ronchas sangrantes y estaban empezando a infectarse), Marido y yo, por nuestra cuenta y riesgo, nos fuimos a ver a una dermatóloga. No habíamos aún cruzado la puerta de la consulta cuando nos dijo: “este niño es atópico”. Fue quitarle la ropa y confirmarse. Además de echarse las manos a la cabeza por la escabechina que tenía el niño en su cuerpecito. ¿Alguna vez os ha picado un mosquito y os ha picado a rabiar, tanto que al arrascaros os habíais hecho sangre? Pues eso mismo tenía mi hijo por todo el cuerpo. Por eso lloraba tanto. Por eso no hallaba consuelo. No era un “bebé malo” (si es que ese tipo de bebés existen), ni quería aprovecharse de sus padres, ni llamar la atención… tenía, simplemente, dermatitis atópica no tratada. A mí me dio por llorar. La dermatóloga nos mandó un tratamiento de choque para curar la infección y una pomada para los granos. Aquella noche mi hijo pasó de despertarse cada cuarto de hora a dormir de un tirón toda la noche, salvo una vez que se despertó para comer. Vaya diferencia, ¿verdad? De lo que me contestó el pediatra cuando volví a la consulta con mi hijo atópico, creo que hablaré en otra entrada. Y, por supuesto, en cuanto pudimos, nos cambiamos a otro. La lactancia se perdió y mi hijo perdió peso (bajó a un percentil -3, lo que nos trajo de cabeza otro tanto tiempo). Hasta aquí, mi historia. Ahora vamos con los contras y pros de los niños con pieles atópicas.

CONTRAS:

  1. La ropa. Todo tiene que ser de algodón. Ya comenté que las niñas suelen tener pasillos rosas mientras que los niños deben conformarse con uno o dos a lo sumo. Pues encontrar un pantalón o una camiseta que te encante, ver que no es 100% algodón y tener que dejarlo es frustrante.

  2. La crema hidratante. Siempre especial para pieles muy secas o atópicas. Cuando el pediatra me dijo que los granitos se debían a la crema hidratante, probé muchas… que no nos sirvieron para nada y cuyo propósito en esta vida era ocupar espacio en el armario del baño. Al final dimos con una que le iba muy bien y que, de hecho, aún sigue usándola.

  3. La hidratación. El niño tiene que estar bien hidratado. Al menos hay que darle cremita una vez al día porque en la piel seca aparecen más granitos.

  4. La crema de los granitos. Siempre tiene que haber en casa, para cuando haya un brote. Y que no se te olvide echarla en la maleta cuando os vayáis de casa…

  5. Los sudores. Hay que evitar que el niño sude, tarea harto difícil, como os podéis imaginar. Esto significa no abrigarle en exceso. Y esto ocasiona dudas: ¿qué es mejor, que no sude para evitar los granos o que no se constipe? ¿Irá muy abrigado? ¿Le habré abrigado poco?

  6. El baño. Templado. Si está muy caliente le perjudica la piel, si está muy frío el niño se puede constipar. En invierno, yo lo que hago es poner el agua tibia y encender un calefactor para que no pase frío.

  7. Las estaciones. Cada vez que hay un cambio de estación, por lo general, aparecen los granitos. A mi hijo le pasa en primavera y otoño sobre todo.

  8. Los brotes. Hay que tratarlos siempre. En cuanto se ven. No lo dejes para luego, no vaya a ser que se te olvide. Si los granitos no se tratan, pueden aparecer ronchas. Si el niño se rasca, se pueden infectar. Creedme, es mejor que no lleguéis a eso.

PROS:

  1. Cada vez que se vaya a poner malo, los granitos tienden a aparecer. ¿Esto es un pro? Pues sí, ya te pone sobre aviso. Hay que ir preparando Apiretal. También salen más granitos cuando hay fiebre.

Bueno, como veis, un solo pro. Como ya he dicho, la dermatitis atópica es un tipo de alergia. Esto implica estar siempre preocupándose por la ropa, vigilándole la piel, pensando si serán granitos de sudor o si serán los de la dermatitis… Y la imagen de aquellas ronchas infectadas siempre presente, siempre acechando…

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